El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, siempre vivo, espontáneo, bullanguero y lleno de colorido, regresa al pasado. Porque la selección del Flower power como tema central de la edición 2012 supone, de alguna manera, acudir a los orígenes de la gran fiesta de la capital tinerfeña, allá por la década de los 60 del siglo pasado, cuando el movimiento hippi usó dicho eslogan como símbolo de su ideología de la no violencia.

José Manuel Bermúdez Esparza

Fue un tiempo en el que las gentes de nuestra capital celebraba la cita con Don Carnal bajo el disfraz de las Fiestas de Invierno, una denominación que le valió para superar la prohibición oficial que pesaba hasta entonces sobre esta gran manifestación popular. El Carnaval abandonaba la clandestinidad y atraía la atención de los ciudadanos de toda España, que mostraban su admiración por el comportamiento del pueblo chicharrero a la hora de disfrutar de la fiesta con ese talante pacífico y desenfadado que siempre le ha distinguido.

Con el tiempo, además, el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife fue adquiriendo una riqueza extraordinaria en cuanto a su representación artística, fruto del trabajo realizado en cualquiera de los hogares de la ciudad, convertidos en verdaderos talleres artesanales de costura y diseño, igual que en los locales de ensayo de sus más diversas agrupaciones. Rondallas, comparsas, murgas y otros colectivos musicales y coreográficos han hecho de esos lugares unos espacios propicios para la creatividad, el ingenio y el arte, en los que generaciones de santacruceros han preparado con ilusión y esmero lo que ha terminado por convertirse en uno de los Carnavales más admirados del mundo.

Con ese bagaje de décadas, la capital tinerfeña aborda ahora sin reparos una nueva edición de su Carnaval. Poco importa, en este caso, que los nuevos tiempos obliguen a reajustes presupuestarios, porque el capital que hace posible la realización de estas fiestas no es otro que el trabajo cotidiano de las gentes de todos los barrios del municipio. Surge del amor de todos ellos por una celebración que les reunirá, por espacio de dos semanas, en las calles y plazas de la ciudad, sin límites coyunturales. La dignidad y brillantez de la cita están garantizadas.

De todo ello se da cuenta en este sitio en Internet, una ventana al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, abierta de par en par para que cualquier ciudadano del mundo pueda asomarse y conocer los preparativos y el día a día de nuestras fiestas. Vaya para todos ellos el saludo desde esta capital atlántica, siempre dispuesta a acoger con el calor de sus habitantes a cuantos deseen acompañarnos y disfrutar con nosotros de una fiesta que nos ha valido, por todo ello, el reconocimiento internacional.

José Manuel Bermúdez Esparza
Alcalde